{"id":5496,"date":"2023-10-02T20:39:33","date_gmt":"2023-10-02T20:39:33","guid":{"rendered":"https:\/\/cantaroinstitute.org\/es\/?p=5496"},"modified":"2023-10-02T20:41:10","modified_gmt":"2023-10-02T20:41:10","slug":"lamento-por-occidente","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/cantaroinstitute.org\/es\/lamento-por-occidente\/","title":{"rendered":"Lamento por Occidente"},"content":{"rendered":"\t\t<div data-elementor-type=\"wp-post\" data-elementor-id=\"5496\" class=\"elementor elementor-5496\">\n\t\t\t\t\t\t<section class=\"elementor-section elementor-top-section elementor-element elementor-element-34777e3 elementor-section-boxed elementor-section-height-default elementor-section-height-default\" data-id=\"34777e3\" data-element_type=\"section\" data-e-type=\"section\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-container elementor-column-gap-default\">\n\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-column elementor-col-100 elementor-top-column elementor-element elementor-element-a730517\" data-id=\"a730517\" data-element_type=\"column\" data-e-type=\"column\">\n\t\t\t<div class=\"elementor-widget-wrap elementor-element-populated\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-eefaed8 elementor-widget elementor-widget-text-editor\" data-id=\"eefaed8\" data-element_type=\"widget\" data-e-type=\"widget\" data-widget_type=\"text-editor.default\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-widget-container\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t<p>En Mateo 11:20-24, leemos sobre Jes\u00fas lament\u00e1ndose por las ciudades de Coraz\u00edn (Jirbet Keraseh) y Betsaida, ciudades donde \u00c9l hab\u00eda realizado milagros y maravillas. Jes\u00fas hab\u00eda abierto los ojos de los ciegos (Mc. 8:22-26), alimentado a cinco mil hombres, adem\u00e1s de mujeres y ni\u00f1os (Lc. 9:10-17), y realizado tantos otros signos que los relatos evang\u00e9licos no registraron. Pero la posterior falta de fe, la incredulidad, quebr\u00f3 el coraz\u00f3n de Jes\u00fas. \u00bfQu\u00e9 quiero decir aqu\u00ed con &#8220;falta de fe&#8221;? \u00bfFe en que Jes\u00fas pod\u00eda hacer milagros? No, hab\u00eda mucha de ese tipo de &#8220;fe&#8221;. De hecho, la gente quedaba m\u00e1s que entretenida por Sus obras maravillosas. Era como si un mago hubiera entrado en su medio, para &#8220;oh&#8221; y &#8220;ah&#8221; sus sentidos. Al menos, as\u00ed es como lo hab\u00eda expresado vagamente Josefo, el antiguo historiador jud\u00edo, al referirse a la percepci\u00f3n p\u00fablica (incredulidad) de Jes\u00fas. La gente buscaba las obras, los signos, las maravillas; les importaba poco el mensaje de Jes\u00fas. Y \u00bfcu\u00e1l era el mensaje? El mensaje que \u00c9l hab\u00eda comunicado desde el comienzo de Su ministerio terrenal: &#8220;Arrepi\u00e9ntanse, porque el reino de los cielos se ha acercado&#8221; (Mateo 4:17). Los signos, las maravillas, las sanidades, no eran el punto central del ministerio de Jes\u00fas; eran complementarios al punto central. Eran signos que validaban <em>qui\u00e9n<\/em> era Jes\u00fas y el <em>mensaje<\/em> que hab\u00eda venido a comunicar. En resumen, los signos y maravillas de Jes\u00fas <em>acompa\u00f1aban<\/em> Su mensaje del evangelio, no al rev\u00e9s. Serv\u00edan al prop\u00f3sito del contenido de Su mensaje, de Su ministerio, pero la gente de estas ciudades no estaba interesada en el mensaje, solo buscaban los signos (cf. Mateo 12:39). Quer\u00edan asombrarse, no ser salvados. Quer\u00edan ser entretenidos, no ser predicados. Quer\u00edan ser espectadores, no part\u00edcipes del reino. Y, por lo tanto, la falta de fe a la que me refiero aqu\u00ed es la falta de &#8220;arrepentimiento&#8221;, como menciona el vers\u00edculo 21, el fruto que proviene de la fe salvadora. No quer\u00edan reconocer la gravedad de su propio pecado, ni su necesidad de un Salvador, y por esta raz\u00f3n, Jes\u00fas expresa Su lamento. &#8221; \u00a1Ay de ti, Coraz\u00edn! \u00a1Ay de ti, Betsaida! Porque si los milagros que se hicieron en ustedes se hubieran hecho en Tiro y en Sid\u00f3n, hace tiempo que se hubieran arrepentido en cilicio y ceniza&#8221; (Mateo 11:21). Vale la pena se\u00f1alar que m\u00e1s adelante en este listado de ciudades se incluye a Caperna\u00fam, en el vers\u00edculo 23. &#8220;Y t\u00fa, Caperna\u00fam, \u00bfacaso ser\u00e1s elevada hasta los cielos? \u00a1Hasta el Hades descender\u00e1s!&#8221; (v. 23a).<\/p><p>Uno podr\u00eda tentarse a pensar que las palabras de Jes\u00fas estaban llenas de ira o venganza, y \u00c9l ten\u00eda todo el derecho de estar enojado, pero ese no es el caso aqu\u00ed. Seg\u00fan el erudito del Nuevo Testamento, Leon Morris, la frase &#8220;\u00a1Ay de ti&#8230;&#8221; en realidad expresa preocupaci\u00f3n y compasi\u00f3n.[1] Jes\u00fas estaba advirtiendo a la gente sobre el juicio que se avecinaba, y lamentaba su condici\u00f3n espiritual y moral. Lo que causo una profunda tristeza en el coraz\u00f3n de Jes\u00fas es que, habiendo visto la luz, la gente a\u00fan prefer\u00eda la oscuridad. \u00c9l lament\u00f3 y pronunci\u00f3 su &#8220;\u00a1Ay de ti&#8230;&#8221; no como una forma de condenaci\u00f3n, sino para darles un serio aviso de un <em>per\u00edodo de gracia<\/em> limitado, de una oportunidad para arrepentirse y creer antes de que llegara el juicio. Y ese juicio ser\u00eda severo (v. 24), porque hab\u00edan visto la obra de Dios y a\u00fan as\u00ed lo hab\u00edan rechazado, mientras que aquellos que no hab\u00edan visto nada cre\u00edan (Juan 20:29). Seguramente aquellos que escucharon las palabras de Jes\u00fas las habr\u00edan transmitido a los habitantes de las ciudades, y tal vez algunos se habr\u00edan apartado de su pecado y habr\u00edan cre\u00eddo en Aquel a quien Dios hab\u00eda enviado. Tres de los disc\u00edpulos de Jes\u00fas eran de all\u00ed: Pedro, Andr\u00e9s y Felipe. Entonces, \u00bfpor qu\u00e9 no podr\u00eda haber habido m\u00e1s fruto? S\u00ed, ciertamente hab\u00eda esperanza para estas tres ciudades: Coraz\u00edn, Betsaida y Caperna\u00fam, pero \u00bfesperanza para qu\u00e9 exactamente? <em>Esperanza de un cambio de rumbo<\/em>.<\/p><p>En nuestro contexto occidental actual, podr\u00edamos ver algunas similitudes con Coraz\u00edn, Betsaida y Caperna\u00fam. Por ejemplo, la gente del Occidente ha visto los frutos del evangelio. Han visto vidas <em>transformadas<\/em> por el evangelio. Han visto la obra santificadora de la fe cristiana a trav\u00e9s de la iglesia. Han visto su civilizaci\u00f3n construida sobre los cimientos de los valores judeocristianos. Han visto el surgimiento de los derechos humanos debido a la aceptaci\u00f3n de la verdad revelada de Dios (consideren por un momento la relaci\u00f3n entre la Carta Magna y la Ley Mosaica).[2] Y sin embargo, habiendo visto los frutos hist\u00f3ricos del evangelio cre\u00eddo y aplicado, Occidente prefiri\u00f3 la oscuridad y se encamin\u00f3 hacia una autonom\u00eda radical \u2013 desechando a Dios en todos los aspectos, para ser completamente independiente de \u00c9l y de Su verdad. En esencia, la gente occidental ha destituido a Dios como su Rey y se ha colocado a s\u00ed misma como el soberano en el trono.[3] Habiendo visto la luz, por peque\u00f1a que haya sido, optaron en su lugar por la oscuridad. Y qu\u00e9 oscuridad han elegido para s\u00ed mismos. Muerte en lugar de vida, como se manifiesta en las cl\u00ednicas de aborto, los campamentos de consumo de drogas y los practicantes de la muerte asistida. Locura en lugar de cordura, como se revela en la descomposici\u00f3n de todo significado y distinci\u00f3n dentro de las ideolog\u00edas fluidas, woke y progresistas. Guerra en lugar de paz, como presenciamos con la proliferaci\u00f3n del marxismo cultural, tambi\u00e9n conocido como la justicia social, que ha dividido a la humanidad en innumerables facciones en conflicto continuo y interminable entre s\u00ed. Uno podr\u00eda sentirse tentado a mirar a los pol\u00edticos para arreglar este desastre, pero eso es lo que nos llev\u00f3 aqu\u00ed en primer lugar. Hemos mirado al hombre pecador e impotente en lugar de al Todopoderoso y Santo Dios. La condici\u00f3n espiritual del Occidente, la cual determina la condici\u00f3n moral, no se puede describir como algo que &#8220;deja mucho que desear&#8221;. En cambio, ser\u00eda m\u00e1s apropiado decir que estamos viviendo en una degeneraci\u00f3n espiritual y moral mucho peor que las civilizaciones paganas del pasado. Egipto, Babilonia y Roma no pueden compararse con la degeneraci\u00f3n espiritual y moral de hoy en d\u00eda. Quiz\u00e1s la diferencia m\u00e1s grande es que nunca se puede decir que estas civilizaciones del pasado tuvieron un comienzo o desarrollo piadoso o cristiano (sin contar la conversi\u00f3n del emperador Constantino en adelante). Nosotros, en cambio, lo <em>tuvimos<\/em>, y el Solemn League and Covenant atestiguan ese hecho,[4] lo que hace que nuestra apostas\u00eda como sociedad sea a\u00fan m\u00e1s grave y tr\u00e1gica.<\/p><p>Como seguidores de Cristo, podr\u00edamos sentirnos tentados a ser m\u00e1s como Juan y Santiago, los hijos del trueno, quienes se ganaron sus nombres por querer invocar fuego sobre los samaritanos despu\u00e9s de que rechazaron a Jes\u00fas y Su ministerio (Lc. 9:54). Podr\u00edamos estar inclinados a unirnos al clima pesimista de los dispensacionalistas, que ya han dado por perdida la creaci\u00f3n y se han preparado para un rapto al estilo de la pel\u00edcula &#8220;Dejados atr\u00e1s&#8221;. Pero ninguna de estas reacciones ante la degeneraci\u00f3n occidental es correcta ni b\u00edblica.[5] Estamos llamados a imitar a Cristo, como Pablo nos recuerda enf\u00e1ticamente: &#8220;Sean, pues, imitadores de Dios como hijos amados; 2 y anden en amor, as\u00ed como tambi\u00e9n Cristo les am\u00f3 y se dio a s\u00ed mismo por nosotros\u2026&#8221; (Efesios 5:1-2a). Si bien es cierto que Jes\u00fas regresar\u00e1 para juzgar al mundo como el juez justo (Mateo 25:31-46), Su primera venida se centr\u00f3 en abrir las puertas de la salvaci\u00f3n para el hombre. Su preocupaci\u00f3n, en este pasaje en particular, era el arrepentimiento y la fe de la gente de Coraz\u00edn, Betsaida y Caperna\u00fam; era por su <em>salvaci\u00f3n<\/em> y su <em>renovaci\u00f3n<\/em> posterior. Todos los frutos culturales que seguir\u00edan a su salvaci\u00f3n y renovaci\u00f3n ser\u00edan evidentes por s\u00ed mismos, pero el enfoque no estaba en lo que seguir\u00eda, sino en lo que traer\u00eda ese fruto en primer lugar. Jes\u00fas lament\u00f3 la condici\u00f3n de estas tres ciudades porque a\u00fan hab\u00eda tiempo para que se apartaran de su pecado y creyeran. \u00c9l nos mostr\u00f3 la esperanza en medio de la incredulidad y la dureza de coraz\u00f3n. Y nos mostr\u00f3 una preocupaci\u00f3n justa y compasi\u00f3n. Si hemos de imitar a Cristo, entonces tambi\u00e9n debemos lamentar la condici\u00f3n espiritual del Occidente, la condici\u00f3n de nuestra naci\u00f3n, de nuestra ciudad, de nuestra cultura, sin que esto signifique que hemos tirado la toalla y dado por perdida la creaci\u00f3n. M\u00e1s bien, es motivo para que tengamos la esperanza de que, mientras somos fieles en nuestra tarea misionera, puede haber <em>un cambio de rumbo<\/em>. Un cambio <em>espiritual<\/em>, que a su vez se manifestar\u00eda como un cambio <em>moral<\/em>. \u00bfNo experiment\u00f3 N\u00ednive, que Jon\u00e1s ya hab\u00eda dado por perdida en su mente, un cambio significativo despu\u00e9s de haber escuchado el mensaje prof\u00e9tico de juicio de Jon\u00e1s? (Jon\u00e1s 3). Nuestro lamento no deber\u00eda ser motivo para rendirnos, porque ciertamente no lo fue para Jes\u00fas. M\u00e1s bien, deber\u00eda ser motivo para que salgamos y cumplamos nuestra misi\u00f3n, que consiste en proclamar el evangelio, aplicar sabiamente sus verdades en todas las \u00e1reas de la vida, hacer disc\u00edpulos que hagan disc\u00edpulos y cultivar una civilizaci\u00f3n piadosa sobre el fundamento de la revelaci\u00f3n escrita de Dios. \u00bfPor qu\u00e9? Porque hay esperanza. Y si estamos informados y guiados por las Escrituras, sabremos que al final, ser\u00e1 el evangelio el que triunfe (Salmo 72).<\/p><hr \/><p><span style=\"color: #999999;\">[1] Leon Morris,\u00a0<em>The Pillar New Testament Commentary: The Gospel according to Matthew<\/em>\u00a0(Grand Rapids, MI; Leicester, England: W.B. Eerdmans; Inter-Varsity Press, 1992), 288.<\/span><\/p><p><span style=\"color: #999999;\">[2] Consulta Baroness Cox, Bishop Michael Nazir-Ali, y et. al.,\u00a0<em>Magna Carta Unravelled: The Case for Christian Freedoms Today<\/em>\u00a0(UK.: Wilberforce Publications, 2015).<\/span><\/p><p><span style=\"color: #999999;\">[3] Consulta Michael Wagner,\u00a0<em>The Anglosphere\u2019s Broken Covenant: Rediscovering the Validity and Importance of the Solemn League and Covenant<\/em>\u00a0(Jordan Station, ON.: C\u00e1ntaro Publications, 2022).<\/span><\/p><p><span style=\"color: #999999;\">[4] Ibid.<\/span><\/p><p><span style=\"color: #999999;\">[5] Consulta C. van der Waal,\u00a0<em>The World our Home: Christians Between Creation and Recreation<\/em>, trans. Gerda Jacobi (Neerlandia, AB.: Inheritance Publications, 2013).<\/span><\/p>\t\t\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/section>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Jes\u00fas se lament\u00f3 por la condici\u00f3n espiritual de Coraz\u00edn, Betsaida y Caperna\u00fam. \u00bfDeber\u00edamos lamentarnos por la condici\u00f3n del Occidente?<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":5498,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"nf_dc_page":"","_eb_attr":"","om_disable_all_campaigns":false,"_monsterinsights_skip_tracking":false,"_monsterinsights_sitenote_active":false,"_monsterinsights_sitenote_note":"","_monsterinsights_sitenote_category":0,"neve_meta_sidebar":"","neve_meta_container":"","neve_meta_enable_content_width":"off","neve_meta_content_width":0,"neve_meta_title_alignment":"","neve_meta_author_avatar":"","neve_post_elements_order":"","neve_meta_disable_header":"","neve_meta_disable_footer":"","neve_meta_disable_title":"","neve_meta_reading_time":"","h5ap_radio_sources":[],"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":""},"categories":[5,12,8,10,7],"tags":[],"class_list":["post-5496","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-articulos","category-cosmovision","category-cultura","category-teologia","category-vida-cristiana"],"aioseo_notices":[],"jetpack_featured_media_url":"https:\/\/i0.wp.com\/cantaroinstitute.org\/es\/wp-content\/uploads\/2023\/10\/ARTICLE-9.png?fit=2000%2C1332&ssl=1","jetpack_sharing_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/cantaroinstitute.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5496","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/cantaroinstitute.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/cantaroinstitute.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/cantaroinstitute.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/cantaroinstitute.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=5496"}],"version-history":[{"count":4,"href":"https:\/\/cantaroinstitute.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5496\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":5502,"href":"https:\/\/cantaroinstitute.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5496\/revisions\/5502"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/cantaroinstitute.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/5498"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/cantaroinstitute.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=5496"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/cantaroinstitute.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=5496"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/cantaroinstitute.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=5496"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}