{"id":3828,"date":"2021-01-21T15:45:35","date_gmt":"2021-01-21T15:45:35","guid":{"rendered":"https:\/\/cantaroinstitute.org\/es\/?p=3828"},"modified":"2023-06-30T01:57:10","modified_gmt":"2023-06-30T01:57:10","slug":"la-relacion-entre-la-iglesia-y-el-estado-3-3","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/cantaroinstitute.org\/es\/la-relacion-entre-la-iglesia-y-el-estado-3-3\/","title":{"rendered":"La relaci\u00f3n entre la Iglesia y el Estado (3\/3)"},"content":{"rendered":"\t\t<div data-elementor-type=\"wp-post\" data-elementor-id=\"3828\" class=\"elementor elementor-3828\">\n\t\t\t\t\t\t<section class=\"elementor-section elementor-top-section elementor-element elementor-element-638a162 elementor-section-boxed elementor-section-height-default elementor-section-height-default\" data-id=\"638a162\" data-element_type=\"section\" data-e-type=\"section\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-container elementor-column-gap-default\">\n\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-column elementor-col-100 elementor-top-column elementor-element elementor-element-e3ddec5\" data-id=\"e3ddec5\" data-element_type=\"column\" data-e-type=\"column\">\n\t\t\t<div class=\"elementor-widget-wrap elementor-element-populated\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-4b62721 elementor-widget elementor-widget-text-editor\" data-id=\"4b62721\" data-element_type=\"widget\" data-e-type=\"widget\" data-widget_type=\"text-editor.default\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-widget-container\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t<h3><strong>La soberan\u00eda de Dios sobre toda autoridad<\/strong><\/h3><p><span style=\"color: #000000;\"><a style=\"color: #000000;\" href=\"https:\/\/cantaroinstitute.org\/es\/?p=3719\">En las dos primeras partes de este art\u00edculo<\/a><\/span>, hablamos sobre los principios que establecen la relaci\u00f3n y las diferencias entre la iglesia y el Estado. A la iglesia no le corresponde gobernar cualquier naci\u00f3n, de la misma manera que al Estado no le compete gobernar y redefinir la familia, la educaci\u00f3n, la ciencia, el arte, as\u00ed como tampoco gobernar y controlar la iglesia cristiana porque todo eso ya lo defini\u00f3 Dios en su Palabra. El estado debe promover el bien y castigar el mal, proteger la propiedad privada y promover la justicia en todo tipo de relaci\u00f3n. Y la iglesia debe de orar por sus gobernantes, someterse a las leyes justas seg\u00fan el orden de Dios en la creaci\u00f3n, participar de sus obligaciones pol\u00edticas como el voto, pero tambi\u00e9n resistirse al Estado cuando \u00e9ste pierde su legitimidad como \u201csiervos de Dios\u201d seg\u00fan Romanos 13.<\/p><p>Por lo anterior tambi\u00e9n estudiamos, a la luz de la Palabra, los l\u00edmites de la obediencia al Estado: cuando un Estado proh\u00edbe hacer lo que Dios manda, o manda a hacer lo que Dios proh\u00edbe; cuando deje de cumplir el prop\u00f3sito para el cual Dios lo estableci\u00f3, pierde legitimidad ante Dios. En esos casos la desobediencia al Estado por parte de los cristianos no es una posibilidad, sino un deber.<\/p><p>Ante todo esto, en t\u00e9rminos de autoridad, hay algo fundamental que debemos reconocer, y es que hay un solo ser que tiene el poder y la autoridad eterna, no es el Estado, no es la clase pol\u00edtica, no es la Iglesia\u2026 su nombre es Jesucristo.<\/p><p>Toda la creaci\u00f3n sirve a Dios, porque \u00c9l es el Creador, es el Soberano sobre cualquier autoridad terrenal. Y es por eso que, entendiendo que toda autoridad es delegada por Dios, no hay peor pecado para una autoridad delegada (pol\u00edtico, padre de familia, maestros, etc) que no reconocer a Dios como Se\u00f1or y como Aquel que le deleg\u00f3 autoridad. Solo Dios es soberano sobre todas las cosas, incluyendo la familia, el arte, la educaci\u00f3n, la ciencia; no el Estado. Por eso el ap\u00f3stol Pablo escribe en 1 Timoteo 6:15, &#8220;A su tiempo mostrar\u00e1 el bienaventurado y solo Soberano, Rey de reyes, y Se\u00f1or de se\u00f1ores.&#8221;<\/p><h3><strong>Paz, justicia, seguridad y prosperidad cosas que solo Dios puede dar<\/strong><\/h3><p>A diferencia de lo que muchos pueden pensar, el Estado, los pol\u00edticos y los candidatos no existen para lograr la paz de una naci\u00f3n, debemos quitarnos esa venda de los ojos. Dios nunca ha puesto al Estado para lograr la paz, ni la seguridad, ni el bienestar, ni siquiera la prosperidad econ\u00f3mica; porque todas esas son las bendiciones que Dios env\u00eda a una naci\u00f3n que obedece sus mandamientos. As\u00ed lo declara la Biblia.<\/p><p>El Estado est\u00e1 para refrenar lo que Dios llama malo y promover en la sociedad lo que Dios llama bueno. Por lo tanto, como cristianos no debemos poner nuestra esperanza en la pol\u00edtica, ni en los pol\u00edticos, sino en Jesucristo, qui\u00e9n es el \u00fanico que puede bendecir a la naci\u00f3n con paz, seguridad, justicia y prosperidad.<\/p><p>Ni el Estado salvadore\u00f1o, ni ning\u00fan otro estado en el mundo es redentor. El \u00fanico Rey Soberano y Redentor es Jes\u00fas; por tanto, nuestra funci\u00f3n como iglesia es predicar Su evangelio para la redenci\u00f3n de todos los que crean \u00c9l, en todas las dem\u00e1s esferas. Debemos predicar a los pol\u00edticos, a los pobres, a los ricos, a las personas de otras religiones, a la familia, a la ciencia, al arte\u2026 esa es nuestra funci\u00f3n, pero poniendo nuestra confianza en el \u00fanico Dios soberano que rige todas las esferas, su nombre es Jes\u00fas.<\/p><p>Si has puesto tu confianza en alg\u00fan pol\u00edtico, partido, gobernante o funcionario para alcanzar la paz, seguridad y prosperidad en El Salvador, arrepi\u00e9ntete de dudar de tu Se\u00f1or; porque ning\u00fan Estado puede traer a nuestro pa\u00eds las bendiciones que solo Dios puede dar. En lugar de poner tu esperanza en la pol\u00edtica, depos\u00edtala en Cristo.<\/p><h3><strong>El \u00fanico Rey eterno: Jes\u00fas<\/strong><\/h3><p>Isa\u00edas profetiz\u00f3 &#8220;Porque el SE\u00d1OR ser\u00e1 nuestro gobernante; el SE\u00d1OR ser\u00e1 nuestro legislador. El SE\u00d1OR ser\u00e1 nuestro Rey; \u00e9l nos salvar\u00e1&#8221; (Isa. 33:22). Hoy no podemos ver esta realidad con nuestros ojos, m\u00e1s por la fe tenemos la certeza que Jes\u00fas es nuestro gobernante, Rey, legislador y Salvador. Por eso, por la fe, predicamos esa verdad y proclamamos esa esperanza.<\/p><p>Sin embargo, todos sabemos por las promesas de la Biblia, que habr\u00e1 un d\u00eda en que toda la tierra y todas las cosas de la creaci\u00f3n que est\u00e1n en los cielos, en la tierra y debajo de la tierra; ver\u00e1n esta realidad, y doblar\u00e1n sus rodillas para confesar p\u00fablicamente que Jesucristo siempre ha sido el Se\u00f1or, gobernador, Rey y Salvador de todas las cosas.<\/p><p>Habr\u00e1 un d\u00eda en que nuestros ojos contemplar\u00e1n a Jes\u00fas gobernando, qui\u00e9n ya lo hace en nuestro coraz\u00f3n; pero cuando vengan los cielos nuevos y la tierra nueva, nuestros ojos lo ver\u00e1n. Y solo hasta entonces vendr\u00e1 la paz verdadera, la justicia y la seguridad eterna que tanto anhelamos en esta tierra.<\/p>\t\t\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/section>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Como creyentes debemos conocer, b\u00edblicamente, cu\u00e1l debe ser la relaci\u00f3n entre la iglesia cristiana y el Estado. <\/p>\n","protected":false},"author":9,"featured_media":4659,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"nf_dc_page":"","_eb_attr":"","om_disable_all_campaigns":false,"_monsterinsights_skip_tracking":false,"_monsterinsights_sitenote_active":false,"_monsterinsights_sitenote_note":"","_monsterinsights_sitenote_category":0,"neve_meta_sidebar":"","neve_meta_container":"","neve_meta_enable_content_width":"off","neve_meta_content_width":0,"neve_meta_title_alignment":"","neve_meta_author_avatar":"","neve_post_elements_order":"","neve_meta_disable_header":"","neve_meta_disable_footer":"","neve_meta_disable_title":"","neve_meta_reading_time":"","h5ap_radio_sources":[],"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":""},"categories":[5,8,10],"tags":[],"class_list":["post-3828","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-articulos","category-cultura","category-teologia"],"aioseo_notices":[],"jetpack_featured_media_url":"https:\/\/i0.wp.com\/cantaroinstitute.org\/es\/wp-content\/uploads\/2021\/01\/ARTICLE-23.png?fit=2000%2C1332&ssl=1","jetpack_sharing_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/cantaroinstitute.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3828","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/cantaroinstitute.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/cantaroinstitute.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/cantaroinstitute.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/9"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/cantaroinstitute.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=3828"}],"version-history":[{"count":5,"href":"https:\/\/cantaroinstitute.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3828\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":5237,"href":"https:\/\/cantaroinstitute.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3828\/revisions\/5237"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/cantaroinstitute.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/4659"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/cantaroinstitute.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=3828"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/cantaroinstitute.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=3828"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/cantaroinstitute.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=3828"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}