{"id":3631,"date":"2019-07-18T17:59:00","date_gmt":"2019-07-18T17:59:00","guid":{"rendered":"https:\/\/cantaroinstitute.org\/es\/?p=3631"},"modified":"2023-06-30T02:27:30","modified_gmt":"2023-06-30T02:27:30","slug":"la-historia-redentora-en-los-emblemas-de-las-biblias-del-oso-y-del-cantaro","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/cantaroinstitute.org\/es\/la-historia-redentora-en-los-emblemas-de-las-biblias-del-oso-y-del-cantaro\/","title":{"rendered":"La historia redentora en los emblemas de las Biblias del Oso y del C\u00e1ntaro"},"content":{"rendered":"\t\t<div data-elementor-type=\"wp-post\" data-elementor-id=\"3631\" class=\"elementor elementor-3631\">\n\t\t\t\t\t\t<section class=\"elementor-section elementor-top-section elementor-element elementor-element-de93fd5 elementor-section-boxed elementor-section-height-default elementor-section-height-default\" data-id=\"de93fd5\" data-element_type=\"section\" data-e-type=\"section\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-container elementor-column-gap-default\">\n\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-column elementor-col-100 elementor-top-column elementor-element elementor-element-56e0cc2\" data-id=\"56e0cc2\" data-element_type=\"column\" data-e-type=\"column\">\n\t\t\t<div class=\"elementor-widget-wrap elementor-element-populated\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-1e72b70 elementor-widget elementor-widget-text-editor\" data-id=\"1e72b70\" data-element_type=\"widget\" data-e-type=\"widget\" data-widget_type=\"text-editor.default\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-widget-container\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t<p>En 1569, Casiodoro de Reina tradujo y public\u00f3 por primera vez una Biblia completa en el idioma espa\u00f1ol, que hasta el d\u00eda de hoy se le llama la\u00a0<i>Biblia del Oso<\/i>. Poco despu\u00e9s, en 1602, su alumno Cipriano de Valera revis\u00f3 la traducci\u00f3n de Reina y public\u00f3 la\u00a0<i>Biblia del C\u00e1ntaro<\/i>. Estas Biblias derivan sus nombres,\u00a0<i>Oso<\/i>\u00a0y\u00a0<i>C\u00e1ntaro<\/i>, de sus portadas.\u00a0<\/p><p>El detalle art\u00edstico de ambas portadas es fascinante e ilustrativo del arte del siglo XVI. Sin embargo, como cualquier forma de arte, estas interpretaciones han generado un debate sobre lo que realmente significan, si es que significan algo.<\/p><p>\u00bfPodr\u00edan estas im\u00e1genes de portada contener alg\u00fan simbolismo teol\u00f3gico? \u00bfSon meramente la marca registrada o la firma pict\u00f3rica de una imprenta? \u00bfO podr\u00edan contarnos una historia sobre algunos de los acontecimientos de la Reforma protestante en el siglo XVI?\u00a0<\/p><p>Despu\u00e9s de un cuidadoso estudio y consideraci\u00f3n de sus elementos ic\u00f3nicos, la estructura compositiva, y la ubicaci\u00f3n de las citas b\u00edblicas, es dif\u00edcil no concluir que, hasta cierto punto, hay una historia en los emblemas.<\/p><h3><b>El emblema en la\u00a0<\/b><b><i>Biblia del Oso<\/i><\/b><\/h3><p>Para proporcionar una descripci\u00f3n m\u00e1s detallada: la imagen es la de un \u00e1rbol frondoso \u2014con una orientaci\u00f3n vertical y recta\u2014 que ha sido rasgado. El \u00e1rbol, en el medio, divide la imagen. En la esquina superior derecha hay tres palomas, en la parte central derecha algunas abejas, y en la parte inferior derecha una Biblia y el tetragr\u00e1maton hebreo (YHWH). En la parte inferior izquierda, al otro lado del \u00e1rbol, hay un oso parado sobre sus patas traseras comiendo miel de una colmena, mientras que en la parte superior izquierda hay un mazo que cuelga de una cuerda en una de las ramas del \u00e1rbol, dando la impresi\u00f3n de que el mazo golpe\u00f3 el \u00e1rbol y caus\u00f3 que la miel saliera de la colmena. En este lado del \u00e1rbol hay algunos insectos, como moscas y una ara\u00f1a que cuelga de su telara\u00f1a. Y en la parte inferior del emblema est\u00e1 el texto de\u00a0<a class=\"rtBibleRef\" href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nblh\/Isa%2040.8?culture=es\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\" data-reference=\"Isa 40.8\" data-version=\"nblh\" data-purpose=\"bible-reference\">Isa\u00edas 40:8<\/a>\u00a0en hebreo y en espa\u00f1ol: \u201cLa palabra del Dios nuestro permanece para siempre\u201d.<\/p><p>Aunque es cierto que el arte puede producir diversas opiniones, el verdadero significado detr\u00e1s de la interpretaci\u00f3n art\u00edstica nunca se pierde, es decir, el significado que pretendi\u00f3 el artista. Es simplemente una cuesti\u00f3n de descubrirlo. En lo que respecta a la\u00a0<i>Biblia del Oso<\/i>, el acad\u00e9mico Gordon A. Kinder, quien se especializ\u00f3 en Casiodoro de Reina y la Reforma protestante espa\u00f1ola, escribi\u00f3 a favor de una interpretaci\u00f3n modesta del emblema, en la que propon\u00eda que las im\u00e1genes est\u00e1n relacionadas con la imprenta y los impresores, y nada m\u00e1s. El oso, por ejemplo, representa al impresor.\u00a0<\/p><p>Otro erudito, J. C. Nieto, sugiere una interpretaci\u00f3n mucho m\u00e1s completa y simb\u00f3lica.\u2060[1]\u00a0Seg\u00fan Nieto, el \u00e1rbol puede significar la Iglesia cat\u00f3lica romana, mientras que la colmena es la Palabra de Dios. Esto significar\u00eda entonces que la Iglesia cat\u00f3lica hab\u00eda mantenido cautiva la Palabra de Dios de la mayor\u00eda de la poblaci\u00f3n. En cuanto al mazo, para Reina, habr\u00eda sido tanto el poder de la Palabra de Dios como el golpe que Mart\u00edn Lutero le dio a la Iglesia con la Reforma protestante. En cuanto a las abejas, en lo que se refiere a la colmena y su miel, se puede decir que, as\u00ed como la Palabra de Dios es dulce para el alma, lo que acompa\u00f1a a todos los que la prueban es tambi\u00e9n el aguij\u00f3n de la persecuci\u00f3n que sigue. En cuanto al oso, Nieto reitera la interpretaci\u00f3n de Kinder. Esto es, quiz\u00e1, lo m\u00e1s cerca que podamos llegar al significado original del artista.<\/p><h3><b>El emblema de la<\/b><b><i>\u00a0Biblia del C\u00e1ntaro<\/i><\/b><\/h3><p>A diferencia de la\u00a0<i>Biblia del Oso<\/i>, el emblema de la\u00a0<i>Biblia del C\u00e1ntaro<\/i>\u00a0es mucho m\u00e1s f\u00e1cil de interpretar. Es similar al primero, con un \u00e1rbol frondoso que se encuentra en el centro con una orientaci\u00f3n vertical, dividiendo la imagen. Sobre el \u00e1rbol est\u00e1 el sol, con el tetragr\u00e1maton hebreo inscrito, el cual brilla hacia abajo, y a la izquierda y derecha del \u00e1rbol hay dos jardineros trabajando. El hombre de la izquierda planta el \u00e1rbol, mientras que el hombre de la derecha lo riega con agua de un c\u00e1ntaro. Las im\u00e1genes se derivan claramente de las palabras de Pablo, quien escribi\u00f3 a la iglesia de Corinto:<\/p><p style=\"padding-left: 40px;\">Yo plant\u00e9, Apolos reg\u00f3, pero Dios ha dado el crecimiento. As\u00ed que ni el que planta ni el que riega es algo, sino Dios, que da el crecimiento. Ahora bien, el que planta y el que riega son una misma cosa, pero cada uno recibir\u00e1 su propia recompensa conforme a su propia labor (<a class=\"rtBibleRef\" href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nblh\/1%20Cor%203.6-8?culture=es\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\" data-reference=\"1 Cor 3.6-8\" data-version=\"nblh\" data-purpose=\"bible-reference\">1 Corintios 3:6-8<\/a>).<\/p><p>La interpretaci\u00f3n presentada por la acad\u00e9mica Mar\u00eda Dolores Alonso Rey de la Universit\u00e9 d\u2019Angers es, hasta la fecha, la m\u00e1s definitiva. Para citarla:<\/p><p style=\"padding-left: 40px;\">La interpretaci\u00f3n parece clara. Los dos jardineros en la imagen representan a quien tradujo la primera Biblia, Reina, y quien la revis\u00f3, Valera. Los dos son, con su trabajo, siervos humildes, colaboradores de Dios, pero solo \u00c9l importa y su palabra permanece para siempre. Plantan al cristiano en el terreno de las Sagradas Escrituras, pero es la gracia de Dios lo que lo hace crecer en su fe.\u2060[2]<\/p><p>Si la interpretaci\u00f3n de Alonso Rey es cierta (despu\u00e9s de todo no parece haber raz\u00f3n para que no lo sea), esto iluminar\u00eda la relaci\u00f3n entre Reina y Valera. Ellos reconocieron qui\u00e9nes eran en el gran esquema de las cosas, y no se vieron a s\u00ed mismos como grandes gigantes de la Reforma. En cambio, se consideraron siervos humildes, cada uno haciendo su parte para promover la verdad de la Palabra de Dios. Se cree que Reina sirvi\u00f3 como un tipo de mentor para Valera, dada su correspondencia y su tiempo juntos en Sevilla, Espa\u00f1a, cuando asist\u00edan a la misma c\u00e9lula clandestina protestante. Ambos reconocieron que su salvaci\u00f3n, su crecimiento, y su contribuci\u00f3n a la Reforma fue el resultado de solamente la gracia de Dios para solamente la gloria de Dios.<\/p><h3><b>Las im\u00e1genes del jard\u00edn<\/b><\/h3><p>Quiz\u00e1 lo m\u00e1s fascinante de los dos emblemas de la\u00a0<i>Biblia del Oso<\/i>\u00a0y la\u00a0<i>Biblia del C\u00e1ntaro<\/i>\u00a0es el uso de las im\u00e1genes de los jardines. En la Biblia, algunos de los eventos m\u00e1s significativos relacionados con la narrativa redentora ocurrieron en jardines. En el jard\u00edn del Ed\u00e9n, nuestros primeros padres fueron creados a la imagen de Dios y se les dio dominio sobre una creaci\u00f3n buena y perfecta (<a class=\"rtBibleRef\" href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nblh\/G%C3%A9n.%201.28-31?culture=es\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\" data-reference=\"G\u00e9n. 1.28-31\" data-version=\"nblh\" data-purpose=\"bible-reference\">Gn. 1:28-31<\/a>). En ese mismo jard\u00edn, donde el hombre caminaba con Dios y disfrutaba de su comuni\u00f3n, tambi\u00e9n pecaron contra \u00c9l y trajeron la maldici\u00f3n y los efectos del pecado sobre toda la creaci\u00f3n. El retrato de la bondad y la perfecci\u00f3n paradis\u00edaca se convierte en un retrato de la corrupci\u00f3n y ca\u00edda. Desde entonces, la creaci\u00f3n ha dado la apariencia de que necesita ser redimida de su estado ca\u00eddo (<a class=\"rtBibleRef\" href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nblh\/Rom.%208.20-22?culture=es\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\" data-reference=\"Rom. 8.20-22\" data-version=\"nblh\" data-purpose=\"bible-reference\">Ro. 8:20-22<\/a>).\u00a0<\/p><p>M\u00e1s tarde, en el primer siglo despu\u00e9s de Cristo, en el jard\u00edn de Getseman\u00ed, Jes\u00fas ora al Padre y le suplica protecci\u00f3n y unidad para sus seguidores (<a class=\"rtBibleRef\" href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nblh\/Juan.%2017.15-23?culture=es\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\" data-reference=\"Juan. 17.15-23\" data-version=\"nblh\" data-purpose=\"bible-reference\">Jn. 17:15-23<\/a>), mientras que afirma su compromiso de llevar a cabo el plan de redenci\u00f3n del Padre. Tres d\u00edas despu\u00e9s de su crucifixi\u00f3n, su resurrecci\u00f3n ocurre en una tumba situada en un jard\u00edn (<a class=\"rtBibleRef\" href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nblh\/Juan.%2019.41-42?culture=es\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\" data-reference=\"Juan. 19.41-42\" data-version=\"nblh\" data-purpose=\"bible-reference\">Jn. 19:41-42<\/a>), e incluso se le confunde con un jardinero cuando aparece (<a class=\"rtBibleRef\" href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nblh\/Juan.%2020.15?culture=es\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\" data-reference=\"Juan. 20.15\" data-version=\"nblh\" data-purpose=\"bible-reference\">Jn. 20:15<\/a>).\u00a0<\/p><p>Hasta ahora he mencionado tres jardines, pero hay un cuarto, uno futuro: el para\u00edso restaurado. En el\u00a0<i>primer<\/i>\u00a0jard\u00edn, el para\u00edso se perdi\u00f3 como resultado del pecado del hombre; en el\u00a0<i>segundo<\/i>\u00a0jard\u00edn, Dios envi\u00f3 a su Hijo para salvar y restaurar al hombre de su pecado y para redimir a toda la creaci\u00f3n; en el\u00a0<i>tercer<\/i>\u00a0jard\u00edn, la obra redentora del Hijo da el primer fruto, la victoria sobre la muerte. Pero hay un\u00a0<i>cuarto<\/i>. A trav\u00e9s de la obra redentora del Hijo, toda la creaci\u00f3n ser\u00e1 renovada y el para\u00edso ser\u00e1 totalmente restaurado (<a class=\"rtBibleRef\" href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nblh\/Apoc.%2021?culture=es\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\" data-reference=\"Apoc. 21\" data-version=\"nblh\" data-purpose=\"bible-reference\">Ap. 21<\/a>). Esta es la esperanza de todo cristiano, la consumaci\u00f3n y renovaci\u00f3n de todas las cosas.<\/p><p>Aunque el v\u00ednculo com\u00fan entre estos cuatro jardines es ciertamente la narrativa redentora, desde la creaci\u00f3n, la ca\u00edda, la redenci\u00f3n, hasta la restauraci\u00f3n, quiz\u00e1 el m\u00e1s notable y relevante para los dos emblemas de las Biblias espa\u00f1olas es el \u00e1rbol de la vida. El \u00e1rbol de la vida en el primer jard\u00edn permit\u00eda que el hombre viviera para siempre (era un \u00e1rbol literal), en el segundo y tercer jard\u00edn, el \u00e1rbol de la vida es el Se\u00f1or Jesucristo, el dador de la vida, y en el cuarto jard\u00edn el \u00e1rbol de la vida se menciona nuevamente como un \u00e1rbol cuyas hojas sanar\u00e1n a las naciones (<a class=\"rtBibleRef\" href=\"https:\/\/biblia.com\/bible\/nblh\/Apoc.%2022.2?culture=es\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\" data-reference=\"Apoc. 22.2\" data-version=\"nblh\" data-purpose=\"bible-reference\">Ap. 22:2<\/a>). No hace falta decir que el \u00e1rbol de la vida alude a Jes\u00fas desde el principio en el primer jard\u00edn hasta el final en el cuarto. No deber\u00eda sorprender, entonces, que Reina y Valera usaron im\u00e1genes de \u00e1rboles y jardines en los emblemas de su Biblia, pues seguramente vieron cu\u00e1n prominente y teol\u00f3gicamente significativo era el uso de estas im\u00e1genes, y hubieran querido repetir las buenas nuevas de Jesucristo como Se\u00f1or, Salvador, y dador de vida.<\/p>\t\t\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<section class=\"elementor-section elementor-inner-section elementor-element elementor-element-5a3b815 elementor-section-boxed elementor-section-height-default elementor-section-height-default\" data-id=\"5a3b815\" data-element_type=\"section\" data-e-type=\"section\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-container elementor-column-gap-default\">\n\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-column elementor-col-50 elementor-inner-column elementor-element elementor-element-04691b6\" data-id=\"04691b6\" data-element_type=\"column\" data-e-type=\"column\">\n\t\t\t<div class=\"elementor-widget-wrap elementor-element-populated\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-0c7f45a elementor-widget elementor-widget-image\" data-id=\"0c7f45a\" data-element_type=\"widget\" data-e-type=\"widget\" data-widget_type=\"image.default\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-widget-container\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t<img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" width=\"795\" height=\"1024\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/cantaroinstitute.org\/es\/wp-content\/uploads\/2019\/07\/Biblia-del-Oso-Portada-Copy.jpg?fit=795%2C1024&amp;ssl=1\" class=\"attachment-large size-large wp-image-3634\" alt=\"\" srcset=\"https:\/\/i0.wp.com\/cantaroinstitute.org\/es\/wp-content\/uploads\/2019\/07\/Biblia-del-Oso-Portada-Copy.jpg?w=932&amp;ssl=1 932w, https:\/\/i0.wp.com\/cantaroinstitute.org\/es\/wp-content\/uploads\/2019\/07\/Biblia-del-Oso-Portada-Copy.jpg?resize=233%2C300&amp;ssl=1 233w, https:\/\/i0.wp.com\/cantaroinstitute.org\/es\/wp-content\/uploads\/2019\/07\/Biblia-del-Oso-Portada-Copy.jpg?resize=795%2C1024&amp;ssl=1 795w, https:\/\/i0.wp.com\/cantaroinstitute.org\/es\/wp-content\/uploads\/2019\/07\/Biblia-del-Oso-Portada-Copy.jpg?resize=768%2C989&amp;ssl=1 768w\" sizes=\"(max-width: 795px) 100vw, 795px\" \/>\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-column elementor-col-50 elementor-inner-column elementor-element elementor-element-d930df0\" data-id=\"d930df0\" data-element_type=\"column\" data-e-type=\"column\">\n\t\t\t<div class=\"elementor-widget-wrap elementor-element-populated\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-18fe246 elementor-widget elementor-widget-image\" data-id=\"18fe246\" data-element_type=\"widget\" data-e-type=\"widget\" data-widget_type=\"image.default\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-widget-container\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t<img decoding=\"async\" width=\"567\" height=\"800\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/cantaroinstitute.org\/es\/wp-content\/uploads\/2019\/07\/Biblia_del_Cantaro-Copy.png?fit=567%2C800&amp;ssl=1\" class=\"attachment-large size-large wp-image-3635\" alt=\"\" srcset=\"https:\/\/i0.wp.com\/cantaroinstitute.org\/es\/wp-content\/uploads\/2019\/07\/Biblia_del_Cantaro-Copy.png?w=567&amp;ssl=1 567w, https:\/\/i0.wp.com\/cantaroinstitute.org\/es\/wp-content\/uploads\/2019\/07\/Biblia_del_Cantaro-Copy.png?resize=213%2C300&amp;ssl=1 213w\" sizes=\"(max-width: 567px) 100vw, 567px\" \/>\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/section>\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-ee13e3a elementor-widget elementor-widget-text-editor\" data-id=\"ee13e3a\" data-element_type=\"widget\" data-e-type=\"widget\" data-widget_type=\"text-editor.default\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-widget-container\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t<hr \/><p><span style=\"color: #999999;\">1.\u00a0J.C. Nieto,\u00a0<i>El Renacimiento y la otra Espa\u00f1a\u00a0<\/i>(Geneva: Librairie Droz, 1997), 525-526.<\/span><\/p><p><span style=\"color: #999999;\">2.\u00a0Maria Dolores Alonso Rey, \u201cLos Emblemas de las Biblias del Oso y del Cantaro. Hip\u00f3tesis Interpretativa\u201d.\u00a0<i>IMAGO Revista de Emblematica y Cultura Visual,<\/i>\u00a0Num. 4\u00a0(2012), 57, doi: 10.7203\/imago.4.1443.<\/span><\/p>\t\t\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/section>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00bfPodr\u00edan las im\u00e1genes de portada de las Biblias del Oso y del C\u00e1ntaro contener alg\u00fan simbolismo teol\u00f3gico? \u00bfSon meramente la marca registrada o la firma pict\u00f3rica de una imprenta? \u00bfO podr\u00edan contarnos una historia sobre algunos de los acontecimientos de la Reforma protestante en el siglo XVI? <\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":4609,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"nf_dc_page":"","_eb_attr":"","om_disable_all_campaigns":false,"_monsterinsights_skip_tracking":false,"_monsterinsights_sitenote_active":false,"_monsterinsights_sitenote_note":"","_monsterinsights_sitenote_category":0,"neve_meta_sidebar":"","neve_meta_container":"","neve_meta_enable_content_width":"off","neve_meta_content_width":0,"neve_meta_title_alignment":"","neve_meta_author_avatar":"","neve_post_elements_order":"","neve_meta_disable_header":"","neve_meta_disable_footer":"","neve_meta_disable_title":"","neve_meta_reading_time":"","h5ap_radio_sources":[],"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":""},"categories":[5,9,10],"tags":[],"class_list":["post-3631","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-articulos","category-reforma-espanola","category-teologia"],"aioseo_notices":[],"jetpack_featured_media_url":"https:\/\/i0.wp.com\/cantaroinstitute.org\/es\/wp-content\/uploads\/2019\/07\/ARTICLE-15.png?fit=2000%2C1332&ssl=1","jetpack_sharing_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/cantaroinstitute.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3631","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/cantaroinstitute.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/cantaroinstitute.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/cantaroinstitute.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/cantaroinstitute.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=3631"}],"version-history":[{"count":5,"href":"https:\/\/cantaroinstitute.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3631\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":5264,"href":"https:\/\/cantaroinstitute.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3631\/revisions\/5264"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/cantaroinstitute.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/4609"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/cantaroinstitute.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=3631"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/cantaroinstitute.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=3631"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/cantaroinstitute.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=3631"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}