{"id":3534,"date":"2016-10-27T18:01:33","date_gmt":"2016-10-27T18:01:33","guid":{"rendered":"https:\/\/cantaroinstitute.org\/es\/?p=3534"},"modified":"2023-06-30T02:47:06","modified_gmt":"2023-06-30T02:47:06","slug":"simon-bolivar-y-el-verdadero-libertador","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/cantaroinstitute.org\/es\/simon-bolivar-y-el-verdadero-libertador\/","title":{"rendered":"Sim\u00f3n Bol\u00edvar y el Verdadero Libertador"},"content":{"rendered":"\t\t<div data-elementor-type=\"wp-post\" data-elementor-id=\"3534\" class=\"elementor elementor-3534\">\n\t\t\t\t\t\t<section class=\"elementor-section elementor-top-section elementor-element elementor-element-c52ee3a elementor-section-boxed elementor-section-height-default elementor-section-height-default\" data-id=\"c52ee3a\" data-element_type=\"section\" data-e-type=\"section\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-container elementor-column-gap-default\">\n\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-column elementor-col-100 elementor-top-column elementor-element elementor-element-60a53ea\" data-id=\"60a53ea\" data-element_type=\"column\" data-e-type=\"column\">\n\t\t\t<div class=\"elementor-widget-wrap elementor-element-populated\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-743e5d7 elementor-widget elementor-widget-text-editor\" data-id=\"743e5d7\" data-element_type=\"widget\" data-e-type=\"widget\" data-widget_type=\"text-editor.default\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-widget-container\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t<p>Pele\u00f3\u00a0m\u00e1s de 100 batallas contra el Imperio Espa\u00f1ol en Am\u00e9rica del Sur. Cubri\u00f3 el doble del territorio de Alejandro Magno\u00a0en sus campa\u00f1as militares.\u00a0Dirigi\u00f3 la independencia de las provincias del norte, y estableci\u00f3 la Rep\u00fablica de la\u00a0Gran Colombia\u00a0(1819-1831), cuyo territorio es actualmente parte\u00a0de Brasil, Colombia, Ecuador, Guyana, Panam\u00e1, Per\u00fa y Venezuela. Dedic\u00f3 su vida a la liberaci\u00f3n de los pueblos latinoamericanos\u00a0de la opresi\u00f3n espa\u00f1ola, queriendo establecer una sociedad justa y equitativa.<\/p><p>Para muchos latinoamericanos, Sim\u00f3n Bol\u00edvar (1783-1830) es el aclamado pr\u00f3cer que\u00a0trajo justicia, libertad e\u00a0igualdad a Am\u00e9rica del Sur. \u2018El Libertador\u2019 Sim\u00f3n Bol\u00edvar\u00a0es reconocido como h\u00e9roe nacional en seis pa\u00edses sudamericanos. Interesantemente, Bol\u00edvar es una figura diferente para diferentes grupos: para los marxistas culturales, un guerrero de la justicia social; para los utopistas modernos, un modelo pol\u00edtico; para los socialistas latinoamericanos, un s\u00edmbolo de esperanza; y para algunos cat\u00f3licos, un semidi\u00f3s (como para el\u00a0sacerdote del siglo XX que or\u00f3: \u201cPadre nuestro Libertador Sim\u00f3n Bol\u00edvar, que est\u00e1s en los cielos de la democracia Americana: queremos invocar tu nombre\u201d.[1])\u00a0<\/p><p>Como cristianos latinoamericanos, \u00bfc\u00f3mo podemos pensar sobre este hombre, esta prominente figura en la historia de nuestro continente? A primera vista, Sim\u00f3n Bol\u00edvar parece haber sido\u00a0un n\u00edtido reflejo de los principios cristianos de justicia, libertad, e igualdad que permearon al mundo occidental. Pero si examinamos con m\u00e1s cuidado, notaremos que hay una gran diferencia entre su pensamiento y sus acciones y los valores de la cosmovisi\u00f3n cristiana.<\/p><h3><strong>La filosof\u00eda de la Ilustraci\u00f3n<\/strong><\/h3><p>Existe amplia evidencia para decir que una de las influencias principales sobre\u00a0Bol\u00edvar fue la filosof\u00eda de la Ilustraci\u00f3n, ese movimiento intelectual y racionalista del siglo XVIII por medio del cual\u00a0el hombre busc\u00f3 \u201cdominar por la raz\u00f3n, una serie de problemas humanos en el mundo, y, en particular, su lucha por la libertad, el progreso y la igualdad\u201d.[2] Uno de sus instructores fue\u00a0el fil\u00f3sofo venezolano Sim\u00f3n Rodr\u00edguez (1769-1854), quien estaba inmerso en la filosof\u00eda de la Ilustraci\u00f3n. Bol\u00edvar, adem\u00e1s,\u00a0era un \u00e1vido lector de Jean-Jacques Rousseau (1712-1778), quien repudi\u00f3 la doctrina del pecado original en su obra\u00a0<em>\u00c9mile<\/em>[3], un tratado sobre la educaci\u00f3n que \u201cpermitir\u00eda la preservaci\u00f3n de la libertad del hombre y de la bondad natural\u201d para remediar la \u201cdegradaci\u00f3n del hombre en la sociedad\u201d.[4] Sobre todo, Bol\u00edvar\u00a0estaba fascinado por el\u00a0ateo franc\u00e9s Voltaire (1694-1778),[5] el mismo que cre\u00eda que el primer paso hacia el progreso involucraba\u00a0despojarse de la autoridad b\u00edblica.[6]<\/p><h3><strong>Inconsistencias y decristianizaci\u00f3n<\/strong><\/h3><p>Intelectualmente, Bol\u00edvar era un materialista que negaba\u00a0la existencia del Dios cristiano\u00a0y del alma humana.[7] Cre\u00eda que la vida termina cuando el cerebro cesa su funci\u00f3n, y que las ciencias naturales eran el \u00fanico medio por el cual podemos razonar.[8] \u00bfC\u00f3mo, entonces, justific\u00f3 su lucha por la justicia, la libertad, y la igualdad? A fin de cuentas, sus ideales son socavados por su materialismo. Su cosmovisi\u00f3n no es capaz de\u00a0proporcionar una explicaci\u00f3n racional\u00a0para lo que es moralmente bueno o malo, para\u00a0lo que es progresivo o regresivo. Tampoco es capaz de distinguir entre lo absoluto y lo relativo, lo que inevitablemente conduce a una concepci\u00f3n uno-ista de la realidad\u00a0y a una\u00a0crisis existencial.\u00a0<\/p><p>Bol\u00edvar\u00a0se neg\u00f3 a\u00a0reconocer las inconsistencias de su propia cosmovisi\u00f3n. De otro modo, las implicancias para su visi\u00f3n pol\u00edtica de la Gran Colombia \u2014si esta se hubiera realizado\u00a0completamente\u2014 hubiesen sido tremendas. Lo que casi nunca se discute\u00a0\u2014quiz\u00e1s debido a la influencia cat\u00f3lica en el\u00a0culto de\u00a0h\u00e9roes en\u00a0Am\u00e9rica Latina\u2014\u00a0es que el establecimiento de una sociedad con ideales bolivarianos\u00a0(es decir, ilustrados\u00a0y volterianos) habr\u00eda significado la descristianizaci\u00f3n de una gran parte del continente.[9]<\/p><h3><strong>Nada m\u00e1s que un hombre<\/strong><\/h3><p>Si bien es cierto que Bol\u00edvar consigui\u00f3\u00a0la independencia de seis pa\u00edses de Latinoam\u00e9rica, no fue capaz de conseguir\u00a0verdaderamente la justicia, la libertad, y la igualdad que buscaba.\u00a0En un esfuerzo para mantener la unidad en su sociedad \u2018ideal,\u2019 asumi\u00f3 poderes dictatoriales. A pesar de eso, la divisi\u00f3n,\u00a0la codicia y la corrupci\u00f3n\u00a0condujeron\u00a0a la vergonzosa fragmentaci\u00f3n,\u00a0al\u00a0colapso de la Gran Colombia, y finalmente a la renuncia de Sim\u00f3n Bol\u00edvar.[10]\u00a0<\/p><p>Puede que haya monumentos en honor a Bol\u00edvar\u00a0y multitudes que\u00a0lo\u00a0idolatren, pero lo cierto es que \u00e9l no es el\u00a0verdadero libertador. Sim\u00f3n Bol\u00edvar fue nada m\u00e1s\u00a0un hombre pecaminoso \u2014como todos los dem\u00e1s\u2014 que intent\u00f3 y luch\u00f3 por alcanzar\u00a0la justicia, la libertad,\u00a0y la igualdad por sus propios medios. Ciertamente cumpli\u00f3 un papel en el plan soberano de Dios para la historia humana, particularmente en la fundaci\u00f3n de las naciones de Am\u00e9rica Latina. Pero, desde un punto de vista cristiano, su vida y obra demostraron\u00a0que el hombre no puede liberarse\u00a0a s\u00ed mismo ni encontrar salvaci\u00f3n. Lejos de Dios, somos esclavos de nuestra naturaleza pecaminosa, y nuestro pecado contamina todos los aspectos de la sociedad.\u00a0<\/p><h3><strong>El verdadero Libertador<\/strong><\/h3><p>Por lo tanto, debemos ser cuidadosos al evaluar a Sim\u00f3n Bol\u00edvar. Podemos admirar sus proezas y haza\u00f1as, pero debemos verlas a la luz de la verdad b\u00edblica. Todos \u2014tanto \u00e9l como nosotros\u2014\u00a0anhelamos una sociedad que exhiba\u00a0justicia,\u00a0libertad, e\u00a0igualdad. Esto se debe a que fuimos sido creados para un mundo de perfecci\u00f3n, no uno caracterizado por el pecado y la muerte. Pero no podemos crear ese mundo por nuestros propios medios. \u00bfQui\u00e9n nos liberar\u00e1?<\/p><p>La Biblia nos ense\u00f1a que hay un solo Libertador, el \u00fanico que tendr\u00e1 \u00e9xito y jam\u00e1s fracasar\u00e1 en el establecimiento de la justicia, la libertad, y la igualdad. Ese Libertador\u00a0no\u00a0es el hombre como individuo, ni el estado como\u00a0hombre colectivo, sino\u00a0el Dios-hombre, Jesucristo, quien\u00a0a trav\u00e9s de su vida y muerte, es la propiciaci\u00f3n de nuestros pecados,\u00a0y en cuya resurrecci\u00f3n encontramos con el poder de la liberaci\u00f3n:\u00a0la libertad de la esclavitud al pecado.\u00a0Es s\u00f3lo desde la cosmovisi\u00f3n cristiana que podemos entender qu\u00e9 es la\u00a0<em>justicia<\/em>:\u00a0el orden correcto de la sociedad humana seg\u00fan la voluntad de Dios; lo que es la\u00a0<em>libertad<\/em>,: ser libres del\u00a0pecado para cumplir\u00a0el\u00a0prop\u00f3sito para el cual fuimos creados; y lo que es la\u00a0<em>igualdad<\/em>:\u00a0la humanidad creada igualmente a imagen de Dios.<\/p><p>Pongamos, entonces, nuestra esperanza en el verdadero Libertador, el Hijo de Dios, para la reconciliaci\u00f3n del hombre con Dios, y del hombre con el pr\u00f3jimo, para la transformaci\u00f3n de la vida, y para la restauraci\u00f3n del mundo. No es por la fuerza pol\u00edtica, el poder militar, o filosof\u00edas humanistas que veremos la regeneraci\u00f3n del hombre, la restauraci\u00f3n de todas las cosas, y la gloria de Dios manifestada en toda la creaci\u00f3n, sino por el poder del Esp\u00edritu de Dios en Jesucristo, quien reina y gobierna como Rey y Salvador.<\/p><hr \/><p><span style=\"color: #999999;\">[1] David Bushnell, ed.,\u00a0<em>Sim\u00f3n Bol\u00edvar: Man and Image<\/em>\u00a0(New York, NY.: Random House, 1970), 127.<\/span><\/p><p><span style=\"color: #999999;\">[2] Jaime Jaramillo Uribe,\u00a0<em>Nueva Historia de Colombia, Tomo 2: Rep\u00fablica Siglo XIX<\/em>, ed. Camilo Calder\u00f3n Schrader (Bogot\u00e1, Colombia: Planeta Colombiana Editorial S.A., 1989), 11.<\/span><\/p><p><span style=\"color: #999999;\">[3] Rousseau escribe \u201cIl n\u2019y a point de perversit\u00e9 originelle dans le c\u0153ur humain\u201d in Jean-Jacques Rousseau,\u00a0<em>\u00c9mile Ou de l\u2019\u00c9ducation: LIVRES I, II Et III.<\/em>\u00a0(Chicoutimi, Quebec: C\u00e9gep de Chicoutimi, 2002 [orig. 1762]).<\/span><\/p><p><span style=\"color: #999999;\">[4] Norman Melchert,\u00a0<em>The Great Conversation: A Historical Introduction to Philosophy<\/em>\u00a0(New York, NY.: Oxford University Press, 2014), 450.<\/span><\/p><p><span style=\"color: #999999;\">[5] Marshall C. Eakin,\u00a0<em>The History of Latin America: Collision of Cultures<\/em>\u00a0(New York, NY.: St. Martin\u2019s Griffin, 2007), 178-179.<\/span><\/p><p><span style=\"color: #999999;\">[6] Voltaire,\u00a0<em>Oeuvres Compl\u00e8tes de Voltaire, Volume 7<\/em>, ed. Georges Avenel (Paris: Aux Bureaux du Si\u00e8cle, 1869).<\/span><\/p><p><span style=\"color: #999999;\">[7] Juan Guillermo G\u00f3mez Garc\u00eda,\u00a0<em>La Carta de Jamaica 200 A\u00f1os Despu\u00e9s: Vigencia Y Memoria de Bol\u00edvar<\/em>\u00a0(Bogot\u00e1, Colombia: Ediciones B Colombia S.A., 2015), 80-82.<\/span><\/p><p><span style=\"color: #999999;\">[8] Ibid.<\/span><\/p><p><span style=\"color: #999999;\">[9] Ibid.<\/span><\/p><p><span style=\"color: #999999;\">[10] Marie Arana,\u00a0<em>Bol\u00edvar: American Liberator<\/em>\u00a0(New York, NY.: Simon &amp; Schuster Paperbacks, 2013), 5-6.<\/span><\/p>\t\t\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/section>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Como cristianos latinoamericanos, \u00bfc\u00f3mo podemos pensar sobre este hombre, esta prominente figura en la historia de nuestro continente?<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":4484,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"nf_dc_page":"","_eb_attr":"","om_disable_all_campaigns":false,"_monsterinsights_skip_tracking":false,"_monsterinsights_sitenote_active":false,"_monsterinsights_sitenote_note":"","_monsterinsights_sitenote_category":0,"neve_meta_sidebar":"","neve_meta_container":"","neve_meta_enable_content_width":"off","neve_meta_content_width":0,"neve_meta_title_alignment":"","neve_meta_author_avatar":"","neve_post_elements_order":"","neve_meta_disable_header":"","neve_meta_disable_footer":"","neve_meta_disable_title":"","neve_meta_reading_time":"","h5ap_radio_sources":[],"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":""},"categories":[5,12,8],"tags":[],"class_list":["post-3534","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-articulos","category-cosmovision","category-cultura"],"aioseo_notices":[],"jetpack_featured_media_url":"https:\/\/i0.wp.com\/cantaroinstitute.org\/es\/wp-content\/uploads\/2016\/10\/ARTICLE-55.jpg?fit=2000%2C1332&ssl=1","jetpack_sharing_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/cantaroinstitute.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3534","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/cantaroinstitute.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/cantaroinstitute.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/cantaroinstitute.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/cantaroinstitute.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=3534"}],"version-history":[{"count":5,"href":"https:\/\/cantaroinstitute.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3534\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":5303,"href":"https:\/\/cantaroinstitute.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3534\/revisions\/5303"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/cantaroinstitute.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/4484"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/cantaroinstitute.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=3534"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/cantaroinstitute.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=3534"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/cantaroinstitute.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=3534"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}