{"id":2569,"date":"2019-05-22T13:40:59","date_gmt":"2019-05-22T13:40:59","guid":{"rendered":"https:\/\/cantaroinstitute.org\/es\/?page_id=2569"},"modified":"2023-09-13T18:33:10","modified_gmt":"2023-09-13T18:33:10","slug":"theological-statement","status":"publish","type":"page","link":"https:\/\/cantaroinstitute.org\/es\/about-1\/theological-statement\/","title":{"rendered":"Declaraci\u00f3n Teol\u00f3gica"},"content":{"rendered":"\t\t<div data-elementor-type=\"wp-post\" data-elementor-id=\"2569\" class=\"elementor elementor-2569\">\n\t\t\t\t\t\t<section class=\"elementor-section elementor-top-section elementor-element elementor-element-2709781 elementor-section-boxed elementor-section-height-default elementor-section-height-default\" data-id=\"2709781\" data-element_type=\"section\" data-e-type=\"section\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-container elementor-column-gap-default\">\n\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-column elementor-col-100 elementor-top-column elementor-element elementor-element-66b6de6\" data-id=\"66b6de6\" data-element_type=\"column\" data-e-type=\"column\">\n\t\t\t<div class=\"elementor-widget-wrap elementor-element-populated\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-204500c elementor-widget elementor-widget-image\" data-id=\"204500c\" data-element_type=\"widget\" data-e-type=\"widget\" data-widget_type=\"image.default\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-widget-container\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t<img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" width=\"2560\" height=\"375\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/cantaroinstitute.org\/es\/wp-content\/uploads\/2020\/08\/Page-Headers-scaled.jpg?fit=2560%2C375&amp;ssl=1\" class=\"attachment-full size-full wp-image-3304\" alt=\"\" srcset=\"https:\/\/i0.wp.com\/cantaroinstitute.org\/es\/wp-content\/uploads\/2020\/08\/Page-Headers-scaled.jpg?w=2560&amp;ssl=1 2560w, https:\/\/i0.wp.com\/cantaroinstitute.org\/es\/wp-content\/uploads\/2020\/08\/Page-Headers-scaled.jpg?resize=300%2C44&amp;ssl=1 300w, https:\/\/i0.wp.com\/cantaroinstitute.org\/es\/wp-content\/uploads\/2020\/08\/Page-Headers-scaled.jpg?resize=1024%2C150&amp;ssl=1 1024w, https:\/\/i0.wp.com\/cantaroinstitute.org\/es\/wp-content\/uploads\/2020\/08\/Page-Headers-scaled.jpg?resize=768%2C112&amp;ssl=1 768w, https:\/\/i0.wp.com\/cantaroinstitute.org\/es\/wp-content\/uploads\/2020\/08\/Page-Headers-scaled.jpg?resize=1536%2C225&amp;ssl=1 1536w, https:\/\/i0.wp.com\/cantaroinstitute.org\/es\/wp-content\/uploads\/2020\/08\/Page-Headers-scaled.jpg?resize=2048%2C300&amp;ssl=1 2048w, https:\/\/i0.wp.com\/cantaroinstitute.org\/es\/wp-content\/uploads\/2020\/08\/Page-Headers-scaled.jpg?w=2400&amp;ssl=1 2400w\" sizes=\"(max-width: 1200px) 100vw, 1200px\" \/>\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/section>\n\t\t\t\t<section class=\"elementor-section elementor-top-section elementor-element elementor-element-5cf448a9 elementor-section-boxed elementor-section-height-default elementor-section-height-default\" data-id=\"5cf448a9\" data-element_type=\"section\" data-e-type=\"section\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-container elementor-column-gap-default\">\n\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-column elementor-col-100 elementor-top-column elementor-element elementor-element-78bf4583\" data-id=\"78bf4583\" data-element_type=\"column\" data-e-type=\"column\">\n\t\t\t<div class=\"elementor-widget-wrap elementor-element-populated\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-338a488 elementor-widget elementor-widget-heading\" data-id=\"338a488\" data-element_type=\"widget\" data-e-type=\"widget\" data-widget_type=\"heading.default\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-widget-container\">\n\t\t\t\t\t<h3 class=\"elementor-heading-title elementor-size-default\">Declaraci\u00f3n Teol\u00f3gica<\/h3>\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-9b60fcf elementor-widget elementor-widget-heading\" data-id=\"9b60fcf\" data-element_type=\"widget\" data-e-type=\"widget\" data-widget_type=\"heading.default\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-widget-container\">\n\t\t\t\t\t<h3 class=\"elementor-heading-title elementor-size-default\">DECLARACI\u00d3N DEL EVANGELIO<\/h3>\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-7c540c03 elementor-widget elementor-widget-text-editor\" data-id=\"7c540c03\" data-element_type=\"widget\" data-e-type=\"widget\" data-widget_type=\"text-editor.default\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-widget-container\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t<p><strong>El Evangelio<\/strong><\/p><p>Estamos comprometidos con el evangelio, la buena noticia de que Dios est\u00e1 renovando todas las cosas a trav\u00e9s de la vida, la muerte y la resurrecci\u00f3n de Jesucristo. Nuestras convicciones teol\u00f3gicas b\u00e1sicas se entienden mejor a la luz de la narrativa que se desarrolla en el evangelio, que se describe mejor en el esquema de creaci\u00f3n-ca\u00edda-re-creaci\u00f3n.<\/p><p><strong>Creaci\u00f3n<\/strong><\/p><p>Al principio, Dios cre\u00f3 los cielos y la tierra y llam\u00f3 a su creaci\u00f3n \u201cbuena\u201d, hab\u00eda paz (<em>Shalom<\/em>) en cada parte de la tierra porque todo funcionaba de acuerdo con la intenci\u00f3n de Dios. La tierra fue creada para el florecimiento humano, donde los hombres pod\u00eda vivir en la presencia de Dios con gozo, ador\u00e1ndolo amorosamente y am\u00e1ndose unos a otros.<\/p><p><strong>Ca\u00edda<\/strong><\/p><p>Nuestros primeros padres, Ad\u00e1n y Eva, rechazaron el gobierno de Dios en favor de su propia autonom\u00eda radical, entendida como una completa independencia de Dios siendo una ley para uno mismo. Nos referimos a este acto rebelde como \u201cla ca\u00edda\u201d porque, como representantes de la raza humana, el pecado de Ad\u00e1n y Eva tambi\u00e9n nos afecta. El pecado ha causado una reversi\u00f3n radical en nosotros, donde antes fuimos creados originalmente justos, con verdadero conocimiento y una comuni\u00f3n cercana con el Dios viviente, el pecado ha devastado nuestro ser, estropeo nuestra mente e imagen, y ha perturbado nuestra comuni\u00f3n con lo divino, reorientando la direcci\u00f3n de nuestra adoraci\u00f3n hacia la creaci\u00f3n, resultando inevitablemente en nuestra depravaci\u00f3n, desorganizaci\u00f3n y descomposici\u00f3n total.<\/p><p><strong>Re-Creaci\u00f3n<\/strong><\/p><p>En respuesta a nuestro pecado, el Dios Creador, quien es perfectamente justo y as\u00ed decididamente airado contra el pecado, a decidido convertir el mal y el sufrimiento que hemos causado en el bien supremo para Su gloria final. La gran narrativa de la Escritura revela el plan de Dios para redimir Su creaci\u00f3n y rescatar a los pecadores de su condici\u00f3n ca\u00edda y su inminente juicio. A trav\u00e9s de la vida, muerte y resurrecci\u00f3n de Jesucristo, Dios mismo ha venido a renovar el mundo y restaurar a Su pueblo. Esta obra de renovaci\u00f3n puede entenderse mejor como la re-creaci\u00f3n, que comienza con el coraz\u00f3n humano y luego se extiende a cada aspecto creacional, hasta que rompa el d\u00eda cuando la promesa de Dios de renovar todas las cosas llegue a la realizaci\u00f3n perfecta, como la Biblia nos revela, con el regreso de Cristo para juzgar el pecado y el mal de una vez por todas y para traer justicia y paz (<em>Shalom<\/em>) por toda la eternidad.<\/p><h3><strong>Declaraci\u00f3n Teol\u00f3gica<\/strong><\/h3><p><strong>El evangelio se origina dentro de la Trinidad<\/strong><\/p><p>La doctrina de la Trinidad es un misterio. Esto no significa que no podamos tener ideas confiables al respecto o que la certeza es algo imposible. Significa que la Trinidad no puede ser conocida por el descubrimiento humano, sino que debe ser comprendida por la revelaci\u00f3n divina. La Biblia ense\u00f1a cuatro hechos que juntos constituyen la doctrina de la Trinidad:<\/p><ol><li style=\"list-style-type: none;\"><ol><li>El Padre es Dios<\/li><li>El Hijo es Dios<\/li><li>El Esp\u00edritu Santo es Dios<\/li><li>S\u00f3lo hay un Dios<\/li><\/ol><\/li><\/ol><p><br \/>Estos cuatro hechos est\u00e1n declarados indiscutiblemente en las Escrituras. Estos fueron definidos teol\u00f3gicamente en la Iglesia temprana al dicir que hab\u00eda tres personas en la \u00fanica esencia de la Trinidad. El t\u00e9rmino Trinidad fue utilizado por primera vez por Tertuliano, cerca del 220 d.C., y la doctrina fue defendida por San Atanasio dos siglos m\u00e1s tarde contra la herejia del arrianismo. Creemos que estas personas dentro de la Trinidad son una en su naturaleza y eternas en su ser. Puesto que coexisten eternamente, no son varios modos de existencia en varios momentos por la misma persona. Cada miembro de la Trinidad es coeterno e igualmente definitivo, tanto uno como muchos, Padre, Hijo y Esp\u00edritu Santo.<\/p><p><strong>El evangelio nos muestra nuestro Prop\u00f3sito y Necesidad Profunda<\/strong><\/p><p>Creemos que los seres humanos fueron creados por un acto inmediato de Dios como se ense\u00f1a claramente en la historia de G\u00e9nesis 1 y 2. Creemos que Dios cre\u00f3 al hombre y a la mujer a Su propia imagen y, por lo tanto, les dio un valor y una dignidad trascendente. Creemos que a los seres humanos se les dio una elecci\u00f3n y libertad significativa, pero la humanidad eligi\u00f3 rebelarse contra el Creador y el resultado fue la muerte espiritual: la imagen de Dios fue estropeada y la voluntad humana inclinada a pecar. Mediante la obra de gracia y redentora del Mediador y del Esp\u00edritu Santo, los seres humanos pueden ser regenerados, convertidos en nuevas criaturas en Cristo, y la imagen de Dios puede ser completamente restaurada en ellos.<\/p><p>En el momento de la muerte de una persona, su esp\u00edritu (o alma) abandona su cuerpo terrenal y va al Cielo o al Infierno. Los cuerpos de los salvos y de los perdidos permanecen en la tumba hasta el \u00faltimo d\u00eda, momento en el que ser\u00e1n resucitados por el poder de Dios y reunidos con sus almas. Creemos que habr\u00e1 una resurrecci\u00f3n general seguida por un juicio general, despu\u00e9s de lo cual aquellos que han estado verdaderamente unidos a Cristo ser\u00e1n llevados a la presencia de Dios para siempre y los que sean impenitentes, no salvos, ser\u00e1n arrojados a las tinieblas de afuera para siempre. Declaramos fielmente que creemos en el castigo consciente y eterno de los no salvos.<\/p><p><strong>El evangelio se revela excelsa en la persona de Jesucristo<\/strong><\/p><p>Creemos que Jesucristo es el Hijo divino de Dios, la segunda Persona de la Trinidad; por lo tanto, igual que el Padre y el Esp\u00edritu Santo. Como ser divino \u00c9l comparte con los dem\u00e1s miembros de la Trinidad todos los atributos de la divinidad, tanto comunicables como incomunicables (eterno, inmutable, omnipotente, etc.). En la encarnaci\u00f3n, tom\u00f3 sobre S\u00ed la verdadera naturaleza del hombre. Estas dos naturalezas contin\u00faan unidas en Su persona, pero siempre siguen siendo verdadera divinidad y verdadera humanidad, sin mezcla y en cuanto a su esencia, sin cambios (uni\u00f3n hipost\u00e1tica).<\/p><p>En Su obra, Cristo cumple los tres oficios del mediador entre Dios y el hombre: Profeta, Sacerdote y Rey. Tanto en Su humillaci\u00f3n como en Su exaltaci\u00f3n, cumple todo lo necesario para la salvaci\u00f3n de los seres humanos.<\/p><p><strong>El evangelio se realiza mediante la obra de Jesucristo<\/strong><\/p><p>Como nuestro Sumo Sacerdote, tanto por Su muerte como por Su intercesi\u00f3n en lo alto, Cristo ha hecho plena expiaci\u00f3n por los pecados de aquellos a quienes el Padre le ha dado. Creemos que la muerte de Cristo fue de naturaleza vicaria y tiene tres resultados diferentes. En primer lugar, fue una propiciaci\u00f3n y, por lo tanto, hace a un lado la ira de Dios de las cabezas de los pecadores y hace posible que Dios est\u00e9 \u201cmuy complacido\u201d con ellos. En segundo lugar, es una expiaci\u00f3n y como tal elimina o borra nuestro pecado de delante de la cara de Dios. En tercer lugar, proporciona reconciliaci\u00f3n y esto vuelve el corazon del hombre de regreso a su Dios. En cuanto a Su resurrecci\u00f3n, que es el gran hecho central sobre el que se basa el evangelio, creemos que Cristo al tercer d\u00eda, se levant\u00f3 de entre los muertos y sali\u00f3 del sepulcro con el mismo cuerpo con el que fue crucificado y con diferentes cualidades. Creemos que la resurrecci\u00f3n de Cristo se establece sobre la autoridad de la palabra infalible de Dios y por muchas pruebas variadas y convincentes, de tal manera que no puede ser negada ni derrocada. Sobre este s\u00f3lido fundamento descansa la fe cristiana.<\/p><p><strong>El evangelio es encarnado por la Iglesia<\/strong><\/p><p>Creemos que aquellos que han sido salvados por la gracia de Dios a trav\u00e9s de la uni\u00f3n con Cristo por la fe y por medio de la regeneraci\u00f3n por el Esp\u00edritu Santo entran en el reino de Dios y se deleitan en las bendiciones del pacto: el perd\u00f3n de los pecados, la transformaci\u00f3n interior que despierta el deseo de glorificar, confiar y obedecer a Dios por la ley escrita en los deseos de nuestro coraz\u00f3n, y la perspectiva de la gloria a\u00fan por revelar. Tales obras de rectitud constituyen una prueba indispensable de la gracia salvadora.<\/p><p>La nueva comunidad del pacto, la Iglesia universal, se manifiesta en las iglesias locales de las cuales Cristo es la \u00fanica Cabeza; por lo tanto, cada \u201ciglesia local\u201d es, de hecho, la Iglesia, la casa de Dios, la asamblea del Dios viviente, pilar y columna de la verdad. La Iglesia es el cuerpo de Cristo, la ni\u00f1a de Su ojo, gravada en Sus manos, y \u00c9l se ha comprometido con ella para siempre. La Iglesia se distingue por su mensaje del evangelio, sus dos ordenanzas sagradas, su disciplina, su gran misi\u00f3n en el reino y, sobre todo, por su amor por Dios y el amor de sus miembros los unos por los otros y por el mundo.<\/p><p>Fundamentalmente, este evangelio que atesoramos tiene dimensiones tanto personales como corporativas. Cristo Jes\u00fas es nuestra paz: No solo ha tra\u00eddo paz con Dios, sino tambi\u00e9n paz entre pueblos alienados. Su prop\u00f3sito era crear en S\u00ed mismo una humanidad nueva, haciendo as\u00ed la paz, y en un solo cuerpo reconciliar tanto jud\u00edos como gentiles con Dios a trav\u00e9s de la cruz, por la cual puso fin a su hostilidad. La Iglesia sirve como se\u00f1al y s\u00edmbolo del avanze del reino de Dios, y del futuro nuevo mundo, un pueblo llamado a heredar todas las cosas en t\u00e9rminos de los derechos de la corona del rey Jes\u00fas. Sus miembros viven para el servicio de los dem\u00e1s y su pr\u00f3jimo, en lugar del egoc\u00e9ntrismo. La Iglesia es la morada corporativa del Esp\u00edritu de Dios y el testimonio continuo de Dios en el mundo.<\/p><p><strong>El evangelio se administra a trav\u00e9s de los sacramentos<\/strong><\/p><p>Creemos que el Bautismo del Creyente y la Santa Cena son sacramentos\/ordenanzas dadas por el Se\u00f1or Jes\u00fas mismo. El primero est\u00e1 relacionado con la entrada personal a la nueva comunidad del pacto, el segundo con la renovaci\u00f3n continua del pacto. Juntos son simult\u00e1neamente la promesa de Dios con nosotros, los medios de gracia divinamente ordenados, nuestros votos p\u00fablicos de sumisi\u00f3n al Cristo una vez crucificado y ahora resucitado, y anticipos de Su regreso y de la consumaci\u00f3n de todas las cosas.<\/p><p><strong>El evangelio es aplicado por el poder del Esp\u00edritu Santo<\/strong><\/p><p>Creemos que el Esp\u00edritu Santo es la tercera Persona de la Trinidad y, por lo tanto, es igual en poder y gloria con el Padre y el Hijo. Creemos que la Escritura indica que el Esp\u00edritu Santo es una persona y no una fuerza, como ha sido confesado por algunas sectas. La obra del Esp\u00edritu Santo es suficiente. Con el Padre y el Hijo, tuvo una parte en la creaci\u00f3n del mundo y de la humanidad. Fue activo en el Antiguo Testamento al llamar e inspirar a Mois\u00e9s y a los profetas en su obra, y al equipar a varias personas para tareas especiales. Fue el Esp\u00edritu Santo quien hizo que Mar\u00eda concibiera al Se\u00f1or Jesucristo en su vientre, y el Esp\u00edritu fue dado sin medida al Hijo. El Esp\u00edritu estuvo involucrado con el Padre y el Hijo en la resurrecci\u00f3n de Cristo y fue derramado en Su plenitud en Pentecost\u00e9s sobre la Iglesia.<\/p><p>En la econom\u00eda de la redenci\u00f3n, es la funci\u00f3n particular del Esp\u00edritu Santo aplicar la obra de Cristo a la vida de aquellos a quienes el Padre ha elegido eternamente en el consejo secreto de Su voluntad soberana. El Esp\u00edritu Santo ilumina, condena, regenera y, por lo tanto, llama efectivamente a Cristo ha aquellos quienes el Padre le ha dado. El Esp\u00edritu Santo obra la fe y el arrepentimiento en el coraz\u00f3n y es el agente de la santificaci\u00f3n al hacernos capaces de conformarnos a la ley revelada de Dios e impartir la santidad de Cristo al creyente. El Esp\u00edritu Santo equipa a la Iglesia para su tarea dada por Dios y no habla de S\u00ed mismo, sino que apunta a los hombres a Cristo.<\/p><p>El Esp\u00edritu Santo inspir\u00f3 a los profetas, ap\u00f3stoles y otros, en la inscripci\u00f3n de la revelaci\u00f3n divina contenida en la Biblia.<\/p><p>En cuanto a los dones espirituales, creemos que el Esp\u00edritu de Dios ha dado y sigue dando dones a hombres y mujeres para la gloria del nombre de Dios y la edificaci\u00f3n de Su Iglesia. Creemos que algunos oficios y dones eran reveladores y, por lo tanto, de naturaleza temporal, como el ap\u00f3stol y el profeta (tal como se define en las Escrituras como fundamental Ef. 2: 20). Igualmente algunos oficios y dones son de naturaleza perpetua \u2013 como el oficio del anciano, diacono, pastor, evangelista, etc. Creemos que algunos de los \u2018dones milagrosos\u2019 fueron el sello autoritario peculiar de Dios sobre Su nueva revelaci\u00f3n. Del mismo modo, creemos que limitar a Dios en Su libertad de otorgar dones a Su Iglesia no es b\u00edblico. El ap\u00f3stol Santiago ense\u00f1a claramente sobre el poder de la oraci\u00f3n por el cual Dios puede responder con dones de sanidad (cf. Cap. 5:14-18) y habla claramente de que estas sanaciones se manifiestan a trav\u00e9s de los oficios perpetuos en la Iglesia de Dios. Igualmente, Pablo nos advierte que \u2018no prohibamos hablar en lenguas\u2019 y nos exhorta a desear ansiosamente los dones de Dios (1 Cor. 14, 39).<\/p><p><strong>El evangelio se proclama con autoridad en la Biblia<\/strong><\/p><p>Las Escrituras declaran repetidamente que Dios es su autor y que son inspiradas por \u00c9l. \u201cToda Escritura es inspirada por Dios y \u00fatil para ense\u00f1ar, para reprender, para corregir, para instruir en justicia\u201d (2 Timoteo 3:16). Aceptamos de todo coraz\u00f3n estas afirmaciones y creemos que las Escrituras dan abundante evidencia de su veracidad.<\/p><p>La naturaleza exacta de esta inspiraci\u00f3n debe determinarse a partir de los fen\u00f3menos de las Escrituras y de lo que la Propia Escritura ense\u00f1a sobre este tema. Creemos que esta inspiraci\u00f3n es completa en su naturaleza, extendi\u00e9ndose por igual a todas las partes de la Escritura. Por lo tanto, las palabras de Cristo registradas en el Serm\u00f3n del Monte no est\u00e1n m\u00e1s inspiradas que las palabras de Pablo, o las del profeta Oseas, o las que se encuentran en los libros de Mois\u00e9s. Esta inspiraci\u00f3n se extiende no solo a la ley moral y a las verdades espirituales, sino tambi\u00e9n a lo hist\u00f3rico y lo cient\u00edfico.<\/p><p>La Biblia no es un libro de texto cient\u00edfico ni hist\u00f3rico; es la palabra del pacto de Dios a todos los hombres. Sin embargo, cuando hace referencia a los asuntos contenidos en estas esferas, los escritores todav\u00eda hablan en favor de Dios y, por lo tanto, lo que dicen en estas \u00e1reas tambi\u00e9n es inspirado y confiable. Esto se ve en que Cristo pone Su sello de autoridad sobre una gran variedad de hechos registrados en el Antiguo Testamento como infaliblemente verdaderos. Estos incluyen hechos de los \u00e1mbitos de la religi\u00f3n, el derecho, la educaci\u00f3n, la historia, la ciencia, el gobierno y otras esferas. Esta inspiraci\u00f3n, como se indica claramente en las Escrituras, trata no solo de los pensamientos transmitidos, sino de las palabras por las que se transmiten estos pensamientos. Por lo tanto, la inspiraci\u00f3n de las Escrituras es de naturaleza verbal. Cristo ha indicado que incluso \u201cno se perder\u00e1 ni la letra m\u00e1s peque\u00f1a ni una tilde de la ley hasta que toda se cumpla\u201d (Mateo 5:18). Dado que la inspiraci\u00f3n de las Escrituras es tanto plenaria como verbal, de ello se deduce que las Escrituras, tal como se dan originalmente en los manuscritos originales, son infalibles e inerrantes en todo lo que ense\u00f1an. Nuestro Se\u00f1or declara, \u201cla Escritura no se puede violar\u201d (Juan 10:35).<\/p><p><strong>El evangelio encontrar\u00e1 su plena realizaci\u00f3n en el futuro<\/strong><\/p><p>Creemos que en el \u00faltimo d\u00eda, que a lo largo de este siglo debe permanecer desconocido para las personas, Jesucristo vendr\u00e1 de nuevo a este mundo. Su venida ser\u00e1 visible, corporal, gloriosa y triunfante para inaugurar plenamente la totalidad de Su dominio del reino. Tomar\u00e1 a los suyos para estar con \u00c9l para siempre y destruir\u00e1 a los impios con fuego. Habr\u00e1 un cielo nuevo y una tierra nueva en la que morar\u00e1 la justicia perfecta. De este hecho debemos estar seguros; de su tiempo debemos ser inseguros, para que, por lo tanto, siempre estemos listos y digamos: \u201cAun as\u00ed, ven, Se\u00f1or Jes\u00fas.\u201d<\/p>\t\t\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/section>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\t\t\t\t<![CDATA[]]>\t\t<\/p>\n","protected":false},"author":3,"featured_media":2725,"parent":2453,"menu_order":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","template":"page-templates\/template-pagebuilder-full-width.php","meta":{"nf_dc_page":"","_eb_attr":"","om_disable_all_campaigns":false,"_monsterinsights_skip_tracking":false,"_monsterinsights_sitenote_active":false,"_monsterinsights_sitenote_note":"","_monsterinsights_sitenote_category":0,"neve_meta_sidebar":"","neve_meta_container":"","neve_meta_enable_content_width":"off","neve_meta_content_width":0,"neve_meta_title_alignment":"","neve_meta_author_avatar":"","neve_post_elements_order":"","neve_meta_disable_header":"","neve_meta_disable_footer":"","neve_meta_disable_title":"","neve_meta_reading_time":"","h5ap_radio_sources":[],"footnotes":""},"class_list":["post-2569","page","type-page","status-publish","has-post-thumbnail","hentry"],"aioseo_notices":[],"jetpack_sharing_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/cantaroinstitute.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/pages\/2569","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/cantaroinstitute.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/pages"}],"about":[{"href":"https:\/\/cantaroinstitute.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/page"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/cantaroinstitute.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/cantaroinstitute.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=2569"}],"version-history":[{"count":5,"href":"https:\/\/cantaroinstitute.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/pages\/2569\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":5494,"href":"https:\/\/cantaroinstitute.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/pages\/2569\/revisions\/5494"}],"up":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/cantaroinstitute.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/pages\/2453"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/cantaroinstitute.org\/es\/wp-json\/"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/cantaroinstitute.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=2569"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}